20 mar

La justicia es como las serpientes, solo muerde a los descalzos*

Captura de pantalla 2015-03-20 a la(s) 14.45.34La justicia, entendida como una virtud humana, puede definirse como el arte de hacer lo justo; es decir, la justicia es la virtud de cumplir y respetar el derecho; es dar y hacer lo justo a un individuo, es dar a cada uno lo suyo, sin ningún tipo de discriminación o preferencia hacia ninguna persona, sin excluir a los descalzos.

El racismo es una manifestación de la discriminación. En él, un grupo étnico se cree superior a otros con los que convive. Aunado a esto, hay muchos otros factores de exclusión que se van sumando para dejar en la sima de la discriminación y exclusión a un determinado sector. Leer más

13 mar

¡Nahamán Carmona vive siempre!

Día Nacional de la No Violencia contra la Niñez

El 13 de marzo, desde el 2005, se conmemora el Día Nacional de la No Violencia contra la Niñez. En dicho día, recordamos a Nahamán Carmona, el niño de 13 años de edad que murió a consecuencia de la acción represiva de la policía. Esta iniciativa, aprobada por el Congreso, fue impulsada desde las organizaciones de la sociedad civil.

Nahamán originario de San Salvador. Cuando tenía siete años tuvo que trasladarse a Guatemala junto a su padre y sus hermanos Ruth e Israel, con quienes empezó a trabajar como “lustrador”. Debido al maltrato que les daba el papá, los hermanitos decidieron huir de su casa para internarse a las frías calles de la Ciudad de Guatemala.

Nahamán logró sobrevivir seis años. Una noche mientras dormía junto a otros compañeros, llegaron cuatro policías de la Policía Nacional, quienes al verlo comenzaron a patearle hasta destruir sus órganos y derramaron sobre su cabeza el pegamento que inhalaba, obstruyendo sus vías respiratorias. Carmona fue ingresado al Hospital con el 60% de su cuerpo lleno de golpes. A los diez días de estar hospitalizado, Nahamán falleció.

Nahamán Carmona jamás tuvo noción de la importancia que su asesinato tendría para el resto de niños y niñas de Guatemala, convirtiéndose en un símbolo… En su honor se instituyó el Día Nacional de la No Violencia contra la Niñez y en su honor, todos los años las voces de la sociedad civil se alzan para denunciar las violencias que sufren los niños, niñas y adolescentes de Guatemala, en sus casas, en la calle, en las escuelas…, porque esta es una de las tantas historias que se suceden día con día en nuestro país.

Cuando hablamos de violencia, pensamos en golpes y maltrato; sin embargo, este es un fenómeno más amplio. En PAMI entendemos que hay tres categorías de violencia: la estructural, en donde se ubican todas la formas de desigualdad, exclusión y pobreza; la simbólica, cuando somos incapaces de concebir y percibir a la niñez y la adolescencia como sujetos sociales, cuando los invisibilizamos como personas; y la cotidiana, como el abuso y maltrato físico, emocional, sexual, que generalmente ocurre en el ámbito familiar, la escuela, la calle.

No existen mayores avances en el abordaje del fenómeno en sí, en tanto que si se comparan las estadísticas de hace 9 o 10 años con las más recientes, confirmamos que el Estado de Guatemala no ha tomado con seriedad la protección de niños, niñas y adolescentes.

Según el Tercer Informe Alternativo sobre situación de los derechos humanos de la niñez y adolescencia del país, en el 2005 fueron reportadas 418 muertes violentas, en las que las víctimas eran niños, niñas y adolescentes. En el 2006 fueron recibidas 1,632 denuncias por delitos sexuales.

Casi diez años después, en el 2014, la Procuraduría de los Derechos Humanos reportó 630 muertes violentas en menores de 18 años; y el INACIF reconoció 5,999 delitos sexuales en contra de niños de 0 a 19 años.

Con relación a la violencia estructural, podemos citar que el Tercer Informe Alternativo dejaba en claro que el 51% de las familias guatemaltecas vivía en la pobreza y de ellos, el 21.5% en la pobreza extrema (con menos de $1 diario). Datos de la ENCOVI confirman que en el 2011, el 53.71% correspondía a la pobreza y 13.33% a la pobreza extrema.

Con relación a la violencia simbólica, podemos observar cómo las organizaciones que realizaron este informe no contaron con estadísticas claras por año, lo cual sigue sucediendo 10 años después, ya que al buscar información las instituciones gubernamentales proporcionan datos hasta el 2013. No hay estadísticas actualizadas. Prueba de ello es que el último dato que tenemos de pobreza extrema, corresponde al 2011.

Diez años han pasado desde la institución del Día de la erradicación de la Violencia contra la Niñez, pero vemos que las cifras citadas demuestran que en lugar de que este flagelo disminuya, aumenta año con año.

La Declaración Universal de Derechos Humanos, la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, la Declaración de los Derechos del Niño, aprobada en 1959; la Convención sobre Derechos del Niño, adoptada en 1989 y ratificada por Guatemala en 1990; la Convención Americana sobre Derechos Humanos (artículo 24), el Protocolo Adicional a la Convención Americana en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, 1988; el artículo 4 del Protocolo II Adicional a los Convenios de Ginebra de 1977; el Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil, 1999, son instrumentos universales y específicos de protección de la niñez.

La Constitución Política de la República de Guatemala, la Ley de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia, 2003; la Ley de Adopciones, 2007; la Ley del Sistema Alba Kenneth, 2010; la Ley para prevenir, sancionar y erradicar la violencia intrafamiliar, 1996, son algunos de los instrumentos nacionales y específicos de protección a la niñez.

A pesar de todos y cada uno de los instrumentos legales citados en el cuadro anexo y que han sido adoptados, firmados y ratificados por el Estado de Guatemala, y aquellos elaborados por las distintas autoridades que han presidido las diferentes administraciones de nuestro país, pareciera que ninguno tiene ni el interés ni la intención de ponerlos en práctica.

“Toda persona tiene derechos y libertades… los niños y niñas están protegidos y gozan de los todos los derechos humanos…” “… todo niño tiene derecho a las medidas de protección que su condición de menor requiere por parte de su familia, de la sociedad y del Estado”, son algunos de los enunciados que proponen y recomiendan los instrumentos citados. Sin embargo, más del 50% de la población vive en la pobreza, la primera y más grande de las violencias que afecta a la niñez, porque la ausencia de recursos impide el ejercicio de sus derechos y su desarrollo integral.

Insistimos en esto una y otra vez: Es necesario que ciudadanos, organizaciones de la sociedad civil y entidades gubernamentales tomemos conciencia y asumamos nuestro rol, unos como garantes, otros como corresponsables en el cumplimiento de los derechos de los titulares: la niñez de Guatemala. Exijamos, defendamos y cumplamos. Que la muerte de Nahamán Carmona no sea en vano.

07 mar

Jamás pierdo el optimismo ni la esperanza

claudiaDespués de graduarme de Bachiller y Perito Contador, decidí dedicarme a trabajar por la comunidad en donde he vivido toda mi vida, a crear conciencia social en las personas y a enseñarles cómo defender sus derechos como seres humanos, especialmente a quienes viven en el área rural de Coatepeque, lugar en donde vine al mundo el 7 de julio de 1936.
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