22 sep

Explotación sexual comercial, morir sin perder la vida

Captura de pantalla 2017-09-22 a la(s) 15.11.33Lo preocupante no es la opresión de los malvados,
sino la indiferencia de los buenos
Martin Luther King

Uno de los mayores y más grandes flagelos a los que ha dado vida la humanidad, que destruye, que aniquila vidas, es la explotación sexual a cualquier nivel. Mayor significación adquiere cuando además, las víctimas de tan deleznable situación son comercializadas como una mercancía cualquiera, para satisfacer la lujuria, la deshonestidad, la inmoralidad de personas con una sexualidad incontrolada, incapaces de dominar sus deseos más primitivos.

La explotación sexual comercial (ESC) es un conjunto de fenómenos o delitos que involucra a personas que son comercializadas por estructuras criminales que utilizan a los más débiles, para satisfacer su ansia de riqueza, de poder, que lucran inescrupulosamente con la dignidad de otras y otros sin tomar en cuenta su condición de género, de nacionalidad, especialmente si se trata de niñas, niños y adolescentes a quienes, además, roban su inocencia.

En la actualidad, en Guatemala existen instrumentos legales ad-hoc para erradicar este tipo de comercio; unos internacionales, otros nacionales. Entre los primeros están la Convención de los Derechos del Niño; la Declaración de Estocolmo y un cuerpo de recomendaciones hechas por diferentes instancias y organismos de Naciones Unidas. Entre estas últimas, las conclusiones y recomendaciones de la Relatora Especial de Naciones Unidas sobre la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de los niños en la pornografía, emitidas en julio de 1999.[i]

Entre los instrumentos nacionales están, la Constitución Política de la República, que reconoce y garantiza el derecho a la Integridad personal, prohíbe todo procedimiento inhumano degradante que implique violencia física, psicológica, sexual o coacción moral de los ciudadanos; y la Ley contra la violencia sexual, explotación y trata de personas (Decreto 9-2009) que dio vida a la Secretaría contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas –SVET, rectora nacional en el abordaje de estos delitos; misma que diseñó una Política Pública contra la Trata de Personas y Protección Integral a las Víctimas (2014-2024).

No obstante la SVET tuvo un repunte en su funcionamiento durante los años 2012 al 2015, en el actual gobierno ese apoyo ha venido disminuyendo. Esta afirmación se sustenta en la información emanada del Presupuesto General de Ingresos y Egresos de la Nación, el que refleja que de 5 millones de quetzales asignados por ley para dicha Secretaría en el 2012, aumentó a 18 millones en el 2015, con lo que se pudo empezar un fuerte trabajo para la prevención y la atención de la niñez, con una oficina en cada departamento del país, asignación que disminuyó a 14 millones de quetzales en el 2016 y con ello, las acciones ya planificadas.

De acuerdo con el análisis y los hallazgos del informe Trata de personas con fines de explotación sexual en Guatemala, 2016, del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), por sus siglas en inglés) y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), “…se estima que en Guatemala hay 48 500 víctimas directas de trata de personas con fines de explotación sexual y que las ganancias ilícitas generadas por este delito alcanzan los 12 mil 300 millones de quetzales, lo que equivale al 2.7 % del producto interno bruto (PIB); es decir, más que el presupuesto total de educación para la niñez y la adolescencia, estimado en 2014 en 1.44 % del PIB”[ii] y muchísimo más que lo asignado a la SVET.

Se cuenta, pues, con los instrumentos legales; se cuenta con la firme voluntad de las y los trabajadores de la SVET, a pesar de las enormes limitaciones de recursos que tienen; se cuenta con los acuerdos y apoyos internacionales en la lucha contra la explotación sexual comercial, especialmente la que se relaciona con la niñez, adolescencia y juventud; con lo que no se cuenta, es con la voluntad política para hacer funcionar estos instrumentos, esta institucionalidad, ya que al parecer las autoridades responsables de firmar, ratificar, diseñar y aprobar los mismos carecen de la responsabilidad necesaria para asumir los compromisos que ello implica.

Una vez más se llega a este día dedicado a la lucha contra la explotación sexual comercial sin que se vislumbren los suficientes esfuerzos gubernamentales por erradicarla, por deshacerse de este flagelo que involucra y amenaza especialmente a mujeres, niñas y adolescentes, presa fácil de gente ambiciosa e inescrupulosa, por la terrible desprotección en la que se encuentran.

La explotación sexual comercial es una práctica, una forma de esclavitud moderna que debe ser rechazada y erradicada inmediatamente; por ello y por este medio, se hace un llamado a la conciencia ciudadana para unirse y demandar a las autoridades que actúen rápida y contundentemente en contra de este malvado mecanismo de opresión y de quienes lo detentan, porque demostrado está que solo la presión social ha logrado que las autoridades actúen en consecuencia con el mandato para el cual fueron electos y porque, tal y como afirma Martin Luther King, “Lo preocupante no es la opresión de los malvados, sino al indiferencia de los buenos”.

[i] http://www.oas.org/atip/guatemala/la%20explotaci%C3%93n%20sexual-comercial%20a%20%20ni%C3%91as,%20ni%C3%91os%20y%20adolescentes%20centroamericanos%20en%20guatemala.pdf

[ii] https://www.unicef.org/guatemala/spanish/TrataEsp.pdf